El cambio en la crianza familiar: Reflexiones y observaciones en la era del narcisismo
En un mundo cada vez más centrado en el individuo y sus logros, los cambios en las dinámicas familiares y las pautas de crianza se han vuelto más palpables y, por momentos, preocupantes. Hoy he leido una entrevista a Christophe Guilluy, un geógrafo francés cuyas ideas rme han resonado con los cambios que he observado en las actitudes y comportamientos de las familias con las que interactuo habitualmente realizando clases o sesiones.
Transformaciones sociales según Christophe Guilluy
En su entrevista, Guilluy ofrece una crítica penetrante a lo que él llama la «nueva burguesía», un grupo que cada vez se sumerge en una cultura del narcisismo donde los logros y deseos personales son lo más importante. Este grupo incluye a las élites políticas de derecha e izquierda que, según Guilluy, han fracasado en representar los intereses de la mayoría y se han convertido en guardianes de un sistema que favorece desproporcionadamente sus propios intereses.
Esta crisis no es solo económica sino también psicológica, manifestándose en una falta de funcionamiento social y familiar debido a la prevalencia del ego sobre el sentido común.
Mis observaciones sobre la crianza
Paralelamente, con mi experiencia en la educación y orientación de familias , he notado un cambio similar en el ámbito de la crianza. Hay un aumento preocupante en el enfoque hacia los aspectos exteriores y sociales en la crianza de los hijos, en detrimento de un verdadero acercamiento personal y una conciencia sobre las responsabilidades parentales.
He observado que muchos padres y madres hoy día están más preocupados por cómo se percibe externamente su rol como cuidadores que por establecer una conexión emocional e instintiva con sus bebés. Este enfoque en la apariencia y el estatus, más que en la relación y la comunicación genuinas con sus hijos, ha creado una desconexión emocional que afecta el desarrollo afectivo y social de los niños.
El impacto de la cultura del narcisismo en la crianza.
La cultura del narcisismo, como describe Christopher Lasch y que Guilluy cita en su crítica, creo que puede tener implicaciones directas en la crianza. Esta cultura promueve un enfoque en el «yo» que no solo influye las decisiones económicas y políticas, sino también las decisiones personales y familiares. En un ambiente donde el éxito personal y la realización individual son supremos, valores como la empatía, generosidad, pueden quedar en segundo plano.
He notado que este enfoque narcisista está influyendo en cómo los padres valoran y practican la crianza. Existe una tendencia creciente hacia la parentalidad «de rendimiento», donde se priorizan logros medibles, como el éxito académico y las habilidades especiales, sobre aspectos menos cuantificables pero igualmente importantes, como la estabilidad emocional y la capacidad de relacionarse de manera saludable con otros.
Os recomiendo
Os recomiendo que podàis acceder a las obras e ideas de este autor francés. Considero que sus textos ofrecen perspectivas valiosas que pueden ayudar a los padres a entender mejor los contextos culturales y sociales en los que están criando a sus hijos. Creo que una mayor comprensión de estos factores puede motivar a los padres a adoptar enfoques de crianza más conscientes y emocionalmente conectados.
Desde mis observaciones del día a día y otros puntos de vista como el de este autor, me pongo el reto de adaptar mis clases y actividades para esta nueva generación de padres que están muy influenciadas sin saberlo de unos valores tremedamente egoístas,
Estas reflexiones sobre la crianza y la cultura del narcisismo abren un reto sobre cómo podemos, como sociedad, fomentar prácticas de crianza que preparen a nuestros niños no solo para tener éxito en términos personales y materiales, sino para contribuir a una sociedad más justa, empática y sobre todo, más natural








