La mirada y las expresiones faciales: comunicación básica entre mama y el bebé
En mi experiencia personal, he observado algo que me ha llamado profundamente la atención en las clases de baby-aquatic y baby- sport: los padres y madres miran cada vez menos a sus bebés durante estas actividades. Hace unos años, de manera totalmente espontánea, las madres y padres dirigían sus miradas hacia sus pequeños, acompañadas de un rico abanico de expresiones faciales. ¿Por qué ha cambiado esta dinámica?
Esto me lleva a reflexionar sobre la importancia de que exista una interacción profunda y bidireccional entre madre e hijo basada en el contacto visual. Por un lado, es esencial que la madre sea receptiva a los sutiles cambios expresivos del bebé. Por otro, es igualmente crucial que la madre sea expresiva y coherente con sus emociones, ofreciendo señales claras al bebé sobre el significado del entorno.
Pensemos en ello: ¿acaso no nos tranquiliza que, la primera vez que viajamos en avión, las azafatas y el piloto nos expliquen cómo será el trayecto? Pues para un bebé, cada día es un viaje repleto de aventuras totalmente nuevas. Y en ese viaje, las expresiones faciales de mamá y papá actúan como una brújula, ofreciendo significado, seguridad y anticipación.
Desde los tiempos de Darwin y su trabajo pionero sobre las expresiones, sabemos que tenemos ante nosotros un fascinante campo de experimentación. Por eso, te animo a que, si tienes la oportunidad, juegues con tus expresiones faciales con tu bebé. Descubrirás un mundo nuevo de comunicación y conexión.
¿Por qué miramos menos a nuestros bebés? Conjeturas...
Las explicaciones pueden ser variadas. Una de ellas podría relacionarse con el uso de mascarillas durante la pandemia de COVID-19. Al cubrirse gran parte del rostro, los bebés perdieron la oportunidad de observar completamente las expresiones de sus padres. Aunque hay estudios con conclusiones contradictorias al respecto, no se puede negar el impacto potencial que esto ha tenido en la comunicación no verbal entre padres e hijos.
Las pantallas se han convertido en un recurso práctico y relativamente económico que ayuda a los padres en la crianza de los hijos, cubriendo el tiempo y espacio que no pueden llenar. Sin embargo, lo que se está pasando por alto es que exponer a los niños a las pantallas, sobre todo desde una edad muy temprana, puede afectar el adecuado desarrollo de sus habilidades cognitivas, emocionales y sociales. Así lo ha corroborado un estudio reciente publicado en la revista científica JAMA Pediatrics.
Otro factor podría ser el hábito casi omnipresente de los padres de tener siempre un móvil o pantalla cerca. Esta distracción constante podría estar reduciendo el tiempo que dedicamos a mirar, realmente ver, a nuestro bebé. Es un hábito que, sin darnos cuenta, hemos incorporado en nuestro día a día.
La influencia de las expresiones faciales de los padres en el desarrollo de los bebés
Las primeras interacciones entre padres e hijos son momentos mágicos que dejan huella en el desarrollo emocional, evolutivo y cognitivo de los bebés. Más allá de las palabras, las miradas, las sonrisas y las expresiones faciales juegan un papel crucial en este proceso. En este artículo, profundizaremos en la importancia de estas expresiones para el adecuado crecimiento emocional del bebé, y cómo esto facilita, a su vez, la adquisición del lenguaje.
Las bases del vínculo afectivo: más allá de las palabras
Desde que un bebé nace, se encuentra en una búsqueda constante de estímulos y aprendizaje. Aún sin entender el lenguaje verbal, son capaces de captar emociones y sentimientos a través de las expresiones faciales de sus cuidadores. Un simple gesto, como una sonrisa o una mirada de ternura, puede generar un impacto significativo en su desarrollo.
Reconocimiento emocional: Desde edades tempranas, los bebés son capaces de diferenciar entre emociones positivas y negativas observando las expresiones faciales. Un estudio mostró que, alrededor de los 6 meses, los bebés ya pueden diferenciar entre una cara feliz y una triste.
Seguridad emocional: Cuando un bebé ve expresiones faciales positivas en sus padres, siente seguridad y protección. Por el contrario, las expresiones de preocupación o miedo pueden generar inseguridad o ansiedad en el pequeño.
Aprendizaje por imitación: Los bebés aprenden por imitación. Al observar y replicar las expresiones faciales de sus cuidadores, desarrollan habilidades emocionales y sociales.
¿Cómo influyen las expresiones faciales en la adquisición del lenguaje?
El lenguaje es una herramienta esencial para la comunicación y el desarrollo cognitivo. Aunque puede parecer que las palabras y las expresiones faciales pertenecen a mundos distintos, en realidad, están intrínsecamente conectadas en el proceso de adquisición del lenguaje en los bebés.
Atención dirigida: Un bebé es más propenso a prestar atención a lo que se le dice si quien habla lo mira y sonríe. Esta atención facilita la adquisición de palabras y estructuras lingüísticas.
Refuerzo del significado: Las expresiones faciales complementan y refuerzan el significado de las palabras. Por ejemplo, al decir «¡Qué bien!» con una sonrisa, el bebé comprende el tono positivo y asocia la emoción con el mensaje.
Desarrollo del diálogo: Antes de que los bebés empiecen a hablar, ya «dialogan» con sus padres mediante gestos, miradas y sonidos. Este intercambio, donde las expresiones faciales juegan un papel central, sienta las bases para futuras conversaciones.
Consejos para padres y madres jóvenes
Entender la importancia de las expresiones faciales es el primer paso. A continuación, ofrecemos algunos consejos para padres y madres que desean potenciar el desarrollo emocional y lingüístico de sus hijos:
- Establecer contacto visual: Mirar a los ojos del bebé mientras se le habla refuerza la conexión y capta su atención.
- Ser expresivo: No hay que temer exagerar un poco las expresiones faciales. A los bebés les encanta y les ayuda a comprender mejor el mundo emocional.
- Hablar con el bebé: Aunque aún no comprenda todas las palabras, hablarle constantemente, describiendo lo que ocurre a su alrededor, facilitará su adquisición del lenguaje.
- Juegos de imitación: Imitar las expresiones y sonidos del bebé es una excelente forma de fomentar la comunicación y el juego.
¿ Y qué puedes hacer?
Desde los primeros días de vida, nuestro bebé comienza a leer nuestro rostro. Antes de poder hablar o incluso comprender el lenguaje verbal, las expresiones faciales son su primer lenguaje. A través de nuestros ojos, sonrisas y gestos, transmitimos amor, seguridad, sorpresa, alegría, preocupación y mucho más. Es nuestra manera silenciosa pero poderosa de decirles: «Estoy aquí contigo» o «Todo estará bien».
Ejercicios divertidos para mejorar nuestra expresividad
El juego de las emociones con tu pareja o con amigos: Ejercitate con tu pareja o reúnete con un grupo de amigos y juega a transmitir una emoción solo con el rostro, sin palabras. Uno hace una expresión emocional, y los demás adivinan qué emoción está tratando de comunicar. Es divertido, revelador y, a menudo, causa más de una risa.
Enfrenta el espejo: ¿Te sientes tímido o avergonzado de tus expresiones? No hay mejor manera de superarlo que practicando frente al espejo. Haz caras, sonríe, frunce el ceño, sorpréndete. Observa cómo cada músculo de tu cara contribuye a la emoción que estás tratando de transmitir. Con el tiempo, te sentirás más cómodo y seguro con tus expresiones.
Practica con tu bebé en la vida cotidiana: Cada momento es una oportunidad para conectarse. Ya sea durante la hora del baño, la comida o antes de dormir, intenta comunicarte con tu bebé usando tus expresiones faciales. Verás cómo, con el tiempo, él o ella empezará a responder con sus propias caritas y gestos.
¡A explorar el mundo de las emociones!
Recuerda que, al final del día, la comunicación no es solo lo que decimos con palabras, sino cómo lo sentimos y lo mostramos. Así que, queridos padres, les animo a que se sumerjan en el maravilloso mundo de las expresiones faciales y descubran una nueva dimensión de conexión con sus pequeños.
La próxima vez que tu bebé te mire, haz una mueca, sonríe o simplemente hazle saber, a través de tu rostro, cuánto lo amas. Es un pequeño gesto, pero su impacto en su desarrollo emocional y en vuestra relación es inmenso. ¡Adelante y a expresarse!








